Mateo se ha convertido en un rostro conocido para quienes recorren las calles de Sincelejo.
El perro acompaña a su dueño durante sus jornadas de trabajo, ya sea repartiendo mercancía en una carreta o vendiendo cocos en el centro de la ciudad.

Su presencia es tan especial que hasta tiene un lugar propio en el negocio: la imagen de Mateo está pintada en el carrito donde su dueño vende los cocos, convirtiéndolo en parte de la identidad del puesto.

Hoy recuperado, Mateo continúa recorriendo Sincelejo junto a su dueño y se ha ganado el cariño de los ciudadanos que ya lo reconocen como el fiel compañero de estas jornadas de trabajo.

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