Limbe José, vivió entre 15 y 16 años en el Parque Santander, lugar que eligió para permanecer y al que siempre regresaba, incluso después de que intentaran adoptarlo en varias oportunidades.
Con el paso de los años, se convirtió en un rostro familiar para comerciantes, transeúntes y visitantes del centro de Sincelejo, quienes diariamente le brindaban alimento, agua y muestras de afecto.

En sus últimos años comenzó a enfrentar complicaciones propias de la edad, como una dermatitis crónica y la pérdida casi total de la visión. Sin embargo, continuó recorriendo los caminos que conocía de memoria, donde nunca le faltó el alimento ni el cariño de quienes lo consideraban parte del parque.

La noticia de su fallecimiento ha generado múltiples mensajes de tristeza en redes sociales. Para muchos sincelejanos, Limbe José dejó de ser un perro callejero hace mucho tiempo y se convirtió en el guardián del Parque Santander, un compañero silencioso que hizo parte de la historia cotidiana del centro de la ciudad.
Su partida deja un vacío entre quienes lo conocieron, pero también el recuerdo de un animal que encontró en una comunidad el hogar que siempre eligió y que, durante más de una década, recibió el afecto de toda una ciudad.
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